miércoles, 25 de agosto de 2010

Cómo lucirse en una entrevista de trabajo: aspectos básicos.

Salir a la calle a buscar trabajo no es nada. Hoy en día, la entrevista es por lo general la parte más dura para quien busca empleo. Después de todo, convencer de tu capacidad a un perfecto extraño en 30 minutos o menos es una experiencia sobrecogedora. Si bien no hay forma de saber de antemano cada pregunta que se formulará, hay una serie de pasos que puedes seguir para presentarte como la persona ideal para el puesto.


  1. Evalúa tus competencias. No te quedes titubeando cuando te pidan que indiques tus mejores cualidades. Más bien, prepara anticipadamente una relación escrita de tus habilidades. ¿En qué te diferencias de la competencia? ¿Qué habilidades te han hecho merecedor de recompensas y galardones en tu sector de actividad? Preparar una lista de lo que puedes ofrecer a un posible empleador hará que te vean como un candidato seguro de sí y de peso para el puesto.

  1. Haz tu tarea. Antes de poner el pie en la oficina de un posible empleador, averigua todo lo que puedas sobre la empresa y sus productos. Desde hojear revistas especializadas hasta realizar búsquedas por Internet, investigar sobre la historia de la empresa, su alta gerencia, el valor de sus acciones, sus últimas adquisiciones y la innovación de sus productos contribuirá a que te presentes como un candidato informado y muy bien preparado.

  1. Vístete apropiadamente. Lo que llevas puesto dice mucho sobre ti, y sobre la probabilidad de que seas compatible con la cultura propia de la empresa. Infórmate sobre el tipo de trabajo para el que vas a ser entrevistado y vístete apropiadamente, ya sea que tengas que ponerte ropa casual profesional o tu mejor traje. Recuerda que la primera impresión que causes puede ser perdurable.

  1. “Soy perfeccionista”. Es una respuesta trillada a una de las preguntas de entrevista más conocidas del mundo, “¿Cuáles son tus puntos débiles?” En lugar de dar una respuesta cliché a esta pregunta, trata de ofrecer una evaluación de aquellas competencias que necesitas desarrollar un poco más. Eso sí, asegúrate de mencionar los progresos que has hecho para mejorar estos puntos débiles y tu deseo de hacer un cambio positivo.

  1. La práctica hace al maestro. Si sentarte frente a frente con el entrevistador te pone nervioso, trata de practicar una técnica de entrevista con amigos o familiares. Sentarte frente a un espejo también es un método excelente para poner a punto tus habilidades expositivas. O, mejor aún, matricúlate en clases de oratoria o un taller de preparación para entrevistas.

Finalmente, sé amable contigo mismo. No llegar a convencer al entrevistador no es el fin del mundo. Es más, trata de ver las entrevistas que no has pasado como una oportunidad de aprendizaje y de perfeccionamiento de tus técnicas para la entrevista. Después de todo, la práctica hace al maestro.

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