jueves, 19 de agosto de 2010

¿Pagarás con tarjeta de débito, de crédito o efectivo?

Hay muy buenas razones de por qué muchos consumidores cambian el uso de efectivo por las tarjetas de débito o de crédito. Por lo pronto, las tarjetas de pago son una opción mucho más segura que llevar contigo grandes sumas de efectivo. Además, ofrecen mayor comodidad y flexibilidad.


Por ejemplo, puedes pagar artículos, alquilar un automóvil y reservar una habitación de hotel, para nombrar unos pocos beneficios. Asimismo, las tarjetas de pago te permiten hacer el seguimiento de tus compras en línea, lo que puede ayudar con tu presupuesto.


Pero, ¿cómo sabes cuándo usar tu tarjeta de débito y cuándo usar tu tarjeta de crédito? 


Cuando la tarjeta de débito está en demanda


Lo mejor sobre las tarjetas de débito (también llamadas tarjetas para cajero automático) es que gastas dinero que realmente posees. Digamos, por ejemplo, que pusiste tus ojos en un par de jeans nuevos. En vez de cargar la compra a tu tarjeta de crédito y tener que hacer frente a la factura en el futuro, puedes disponer el débito inmediato de tu cuenta bancaria. El efectivo, tiene el mismo beneficio, pero significa que debes encontrar una sucursal o cajero automático donde hacer el retiro del dinero y llevarlo contigo.


Las tarjetas de débito también son muy convenientes si tienes una deuda. Es decir, las tarjetas de cajero automático limitan tus compras a lo que puedes pagar en ese preciso momento, lo que evita que gastes más de lo que puedes. 


Cuando la tarjeta de crédito tiene sentido


Prácticas, fáciles de usar y ampliamente aceptadas, las tarjetas de crédito tienen consigo mucho poder adquisitivo en un trozo de plástico fino como el papel. Con razón, muchos de nosotros hacemos uso de nuestras tarjetas de crédito cuando hacemos compras que van de ropa a automóviles. Y a diferencia de las tarjetas de débito, que a menudo tienen un límite máximo de gasto diario, las tarjetas de crédito son perfectas para las compras de artículos de gran valor. 


Además, muchas tarjetas de crédito ofrecen recompensas, tales como millas en líneas aéreas o efectivo a cambio de optar por la tarjeta de crédito. También, es un asunto de protección del consumidor. Realiza una compra con una tarjeta de débito y podrá suceder que debas quedarte con lo que compraste. Sin embargo, con una tarjeta de crédito, con frecuencia tienes la opción de retener el pago si una compra no te satisface.
Mejor aún, muchas tarjetas de crédito limitan tu responsabilidad ante el uso fraudulento en caso de pérdida o robo de la misma. 


El truco de sacar el mayor beneficio de una tarjeta de crédito es hallar una que se ajuste a tu estilo de vida. Por ejemplo, si pagas una comisión anual por una tarjeta de crédito que ofrece millas de viajes y no viajas, sería una buena idea cambiarla por una tarjeta con una comisión menor. 
Por lo tanto, la próxima vez que el cajero te pregunte: ¿Pagarás con tarjeta de débito, de crédito o en efectivo?, no utilices lo primero que saques de tu bolsillo. En cambio, tómate un momento para considerar cuál es tu mejor opción. 

Fuente: The Bank Of Nova Scotia 

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