viernes, 1 de octubre de 2010

No hay que ser grande para hablar de dinero

La mejor forma para saber si sus hijos serán buenos o no manejando sus finanzas personales no es un examen de inteligencia, sino una simple prueba de resistencia a comer golosinas.

La Universidad de Stanford realizó un estudio acerca de los efectos de la gratificación retardada. La investigación se enfocó al comportamiento de niños de cuatro años que fueron expuestos a un plato con malvaviscos sobre una mesa. Se les dijo a los niños que no comieran ninguna golosina hasta que un adulto regresara con la promesa de que, cuando esa ocurriera, podrían comer, no sólo uno, sino más malvaviscos.
Los resultados del estudio arrojaron que los niños que lograron esperar, desarrollaron una mejor toma de decisiones al ser adultos, obtuvieron mejores empleos, gozaban de mejor salud, entre otras cosas, a diferencia de los niños que sólo pudieron esperar 30 segundos.

De ahí que algunos expertos recomienden enseñar a los niños a manejar sus finanzas desde pequeños a través de una “lista de deseos”, pues así los niños aprenden a no satisfacer todas sus pretensiones con inmediatez y aprender a priorizar para ahorrar con objetivos.

Aprender a esperar

“El ahorro debe tener un premio, no sólo ahorrar por ahorrar. A través de la experiencia, el niño debe probar las mieles de alcanzar algo con su esfuerzo”, comentó Luis Manuel Sánchez, de la Fundación Cultural Finanzas para Niños.

El experto agregó que si bien la técnica de la gratificación o compensación al realizar labores en el hogar puede resultar buena, los padres deben aclarar cuáles con aquellas tareas que le corresponden, “después no querrán estudiar a menos que se le pague”, comentó.

Si los padres no acompañan a los niños, lejos de ayudarlos a manejar su dinero, aprenderán a gastarlo igual de rápido que como lo obtienen, coinciden los expertos.

“Inculcar a los hijos que todo tiene un costo, es importante, pero aún más es hacerlo sin hacer sentir culpables a los hijos por comer, vestir o calzar, la idea es dar un mensaje sin dramatizar o generar cargos de conciencia, pues es natural que los niños deseen muchas cosas”, consideró Marco Carrera, director de análisis de la Condusef.

La comunicación es clave

Para abordar el tema en familia, es indispensable reconocer que esta generación de padres creció en un tiempo de crisis inflacionaria que eliminó el hábito del ahorro, entonces la formación es un proceso conjunto, dijo Marco Carrera.

Si hay comunicación, no habrá por qué ceñirse a una sola técnica, coinciden los especialistas, pues así se va formando un ambiente propicio para la negociación y sacrificar unas cosas por otras sin que esto implique un conflicto.

Por su parte, Luis Manuel Sánchez agregó que es frecuente escuchar de un niño decir: “es que yo aquí lo guardé”, por eso es importante que los padres estén al pendiente con responsabilidad tanto de la cantidad guardada, como de los gastos y las formas de ahorro.

Todos los esfuerzos educativos para desvelar los misterios de cómo manejar las finanzas personales, van dirigidos principalmente a dos aspectos, compartió el directivo de Fundación Finanzas para niños, el primero es enseñar a los niños que el dinero es un recurso limitado y el segundo es la toma de las mejores decisiones que, a la larga, se aplicará a todos los aspectos de su vida.

Fuente: El Economista.com

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